Otro de mis fetiches lo constituyen los relojes en las muñecas de los tíos, sobre todo cuando son grandes y enormes y van acompañados de una manaza peluda.

Por eso, si el de la foto de abajo me dice que se la mame, no pondré reparos en hacerlo; porque no podré resistirme ante la imagen de esas manos velludas y venosas, con ese primer plano del reloj que se aferra a una de ellas.
De la siguiente imagen me llama la atención el poder erótico, la fuerza de este cuerpazo desnudo sólo adornado con esa fina cadenita al cuello y ese pedazo de reloj que, junto con el puro, realza la virilidad del modelo. Hay que tener un pedazo de manaza para vestir un peluco así de grande y que te quede bien.
Al siguiente lo pongo porque sé que es el tipo de machote que más os mola. Fijaos en la pulsera de metal aferrada a ese antebrazo. Parece que el tío la mostrara para atraer nuestra atención. Farda de guapo y farda de relojazo.
Los relojes que más me satisface contemplar en la muñeca de un hombre son los de correa metálica, sin embargo hay otros menos llamativos que casi los igualan en morbo, y son los cutres de la marca casio. Un madurito buenorro que luzca un complemento tan feo y tan cateto es un tipo anclado en una imagen antigua y rancia a la par que sencilla, aspectos todos ellos que me atraen sobremanera.
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