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martes, 18 de mayo de 2010

Culos

Veo ese culo y me entran ganas de frotarme contra él; no de follármelo, sino de arrimarle la polla cual abuelo cebolleta.

Sería fantástico acercarme a ese tipo y ponerle el paquete entre las piernas, así sin más, mientras continúa observando el paisaje. Seguro que tiene el culo calentito, sudado por la caminata, ¡qué tentador!

Creo que no tardaría nada en correrme, sólo por el contacto, por lo morboso de la situación, y quizá mi amigo desconocido pasara a tener un lamparón de humedad en su impecable pantaloncillo azul.



¿Y por qué tenemos que conformarnos con un solo culo?
















martes, 2 de marzo de 2010

Cómeme el culo



Me encanta que me comas el culo antes de follarme. Sólo con el roce de tu lengua me vuelvo loco. Siento la humedad en el ojete y se me abren las carnes al pensar que dentro de un momento me lo petarás con tu pollón.




Cómemelo bien. Hazme un previo con tu lengua aunque exista el riesgo de que me corra antes de que ni siquiera me hayas metido un solo dedo.


jueves, 4 de febrero de 2010

Te voy a humedecer un poco ese culo

No pienso tocarte tan rápido. Quiero que te calientes como una perra sólo sabiendo que estoy tras de ti. Mueve ese culo, ponlo en pompa y en posición para que haga con él lo que me plazca.

Situaré mi boca encima de tu culo y dejaré caer un fino hilo de saliva, justo a la altura de tu coxis. La baba irá chorreando, deslizándose lentamente entre tus nalgas hasta llegar justo al ojete, que estará ardiendo y deseando que lo apaguen.

Uf... ¿te gusta, eh? Ya veo cómo no puedes evitar moverte, cómo haces que tu capullo se roce con la sábana y cómo tu culo peludo pide a gritos que me lo coma...










jueves, 7 de enero de 2010

La rajita del placer


Hay períodos en los que parece que a uno se le cierra el ojete, de modo que ni por asomo apetece que le hurguen por ahí. Sin embargo, hay veces que sucede todo lo contrario y está uno tan deseoso de que lo follen, que cualquier roce en el culo hace que te excites como un perro en celo. Me pasa, por ejemplo, cuando dejo que el chorro de la ducha me caiga en la rajita del placer. Hum... el hoyito se vuelve sensible, cálido, y no es capaz de saciarse con el tacto del agua porque lo que necesita, urgentemente, es una buena polla que entre y salga y le dé lo que necesita.

martes, 8 de diciembre de 2009

Deme usted nardos, caballero

¿Piensas que soy estúpido, pedazo de hijo de puta? Dices que no tengo más que celos infundados, pero no hay más que contemplarte un minuto para sorprenderte flirteando con las clientas. Eres consciente de que les gustas, de que les atrae tu imagen de macho inepto y fornido que sólo piensa en follar.

No sé si será la mezcla del aroma de las flores o tu olor corporal lo que las vuelve locas. Se lo veo en la mirada, en esos ojos que hablan de hacerte cosas que jamás harían a sus pánfilos maridos.

Querrán comerte la polla, se dejarían follar por el culo y que les revientes el coño a polvos. Pero te recuerdo que eres mío. Y como te vuelva a ver otra vez con el culo al aire te parto los huevos.




miércoles, 1 de julio de 2009

El culo del obrero

El que yo esté tan tranquilo en un sitio y que, de repente, se me plante un tío cambiándose de ropa a cierta distancia es una de esas cosas que no me ha pasado nunca y que, seguro, no tendré la suerte de que me pase.