martes, 18 de mayo de 2010

Culos

Veo ese culo y me entran ganas de frotarme contra él; no de follármelo, sino de arrimarle la polla cual abuelo cebolleta.

Sería fantástico acercarme a ese tipo y ponerle el paquete entre las piernas, así sin más, mientras continúa observando el paisaje. Seguro que tiene el culo calentito, sudado por la caminata, ¡qué tentador!

Creo que no tardaría nada en correrme, sólo por el contacto, por lo morboso de la situación, y quizá mi amigo desconocido pasara a tener un lamparón de humedad en su impecable pantaloncillo azul.



¿Y por qué tenemos que conformarnos con un solo culo?
















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