martes, 25 de mayo de 2010

Evolución

Estoy arrodillado ante ti. Mis manos ascienden despaciosamente peinando los vellos de tus muslos. Frente a mis ojos, a tan sólo un palmo, crece el trozo de carne entre tus piernas. Ardo en deseos de introducir la lengua entre los pliegues de la tela. Sólo quiero acariciar, humedecer con la puntita ese capullo a medio despertar.

















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