Pero no me refiero a esto:
Porque necesito tener acceso a los cuerpos para que mientras mame pueda aferrarme a las caderas, a los culos, a los huevos colganderos.
No deseo ver los rostros, pues no quiero nada que enturbie la atracción que sienta hacia la polla que voy a comerme. Si el tío en cuestión es feo, me dará igual porque lo importante será su miembro dispuesto para mi disfrute.
Las quiero flácidas para ir endureciéndolas con las caricias de mis labios.
Las quiero gordas para tener la sensación de que no van a caberme en la boca.
Las quiero de macho maduro.
Las quiero circuncidadas.
Las quiero sin circuncidar.
Quiero emborracharme de pollas hasta que me rebose la leche por las orejas.
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