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martes, 14 de diciembre de 2010

Empacho de pollas (1 de 2)

Otra fantasía que me queda por cumplir es la de un auténtico empacho de pollas. Quiero una fila de rabos frente a mí, una ristra de vergas en estado de reposo para ir metiéndomelas una tras una en la boca.

Pero no me refiero a esto:




Porque necesito tener acceso a los cuerpos para que mientras mame pueda aferrarme a las caderas, a los culos, a los huevos colganderos.




No deseo ver los rostros, pues no quiero nada que enturbie la atracción que sienta hacia la polla que voy a comerme. Si el tío en cuestión es feo, me dará igual porque lo importante será su miembro dispuesto para mi disfrute.




Las quiero flácidas para ir endureciéndolas con las caricias de mis labios.




Las quiero gordas para tener la sensación de que no van a caberme en la boca.





Las quiero de macho maduro.





Las quiero circuncidadas.






Las quiero sin circuncidar.











Quiero emborracharme de pollas hasta que me rebose la leche por las orejas.






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jueves, 2 de diciembre de 2010

Una postura que me falta

Hay una postura sexual que no he practicado debido a que aún no he encontrado al hombre propicio; un hombre que sin más apoyo que su propio cuerpo sea capaz de sustentarme al tiempo que me folla, o mejor dicho, que sea capaz de manejarme, alzarme y recibirme con soltura en un punto exacto y concreto de su anatomía: su polla.

Habrá que tenerse en cuenta, además, que yo cabalgaría sobre sus rodillas egoístamente, con la conciencia obnubilada por el placer, avivando el movimiento de mis caderas para así recibir esa verga hasta lo más profundo de mi recto y sintiendo cómo mi culo se estrella contra unos huevos que no están diseñados para amortiguar los movimientos demasiados bruscos.


Aunque, más tarde, cuando tras correrse mi sodomizador hubiera perdido la fuerza por la polla, le concedería una tregua para que encontrase un punto de apoyo, una pared salvadora, mientras que con su rabo aún dentro de mí yo procediera a derramarme sobre su estómago.


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