martes, 16 de noviembre de 2010

Spunky



Así como hay gremios por cuyos miembros masculinos siento una atracción en muchos casos irracional e incluso injustificada, hay otros cuyos integrantes no me inspiran el más mínimo morbo, como es el caso de los músicos. Creo que me sobran dedos de una mano para contar los cantantes que me gustan física y sexualmente hablando y hoy quiero hablaros de uno de ellos: Rafa Spunky.



¡A quién no le gusta Spunky!






Soy seguidor (a ratos) de Fangoria desde el Naturaleza Muerta (¡cómo echo de menos a Carlos Jean!), así que debió de ser con la publicación de aquel álbum cuando descubrí a este hombre que me dejó con la boca abierta nada más verlo por primera vez.







Qué bien le sentaba el blanco en la gira de "El Extraño Viaje"


Cuanta Spunky con dos características que me fascinan en un hombre: sencillez y una barba; una barba que no siempre luce cuidada, siendo precisamente esta negligencia higienicoestética lo que me hace soñar con él.





Sueño con aferrar con mis manos esa mata de pelo facial y acercarla a mi rostro, a mi boca que devorará esa boca propia de un ser de la mitología nórdica; que no sé si existe tal mitología, pero yo me la invento para entronizarlo y colocarlo en el lugar que se merece.







Tan normalito y tan buenorro


Sé que hay hombres más guapos, más atractivos, más machos y más buenorros, pero no sé qué tendrá este muchacho cuyo meneo de caderas me trae loco.






Una de esas escenas cotidianas que no me importaría compartir con él





Hasta borroso sale guapo


A veces me da por pensar si tendrá pareja o si es una de estas personas que, por ser quien es, todo el mundo da por hecho que tiene ocupado el corazón, cuando en realidad pudiera ser un hombre poco afortunado en el amor. ¡Mira que si está solito! ¡Ains!

Y para terminar, un vídeo para que nos deleitemos con el movimiento caderil y esas descuidadas apoyaduras de la manita de Spunky en la cintura, cerquita, muy cerquita de su paquete:






¡Y yo también!

Editado para:

Subir la foto a la que ha hecho referencia Bandidoso:


jueves, 11 de noviembre de 2010

Fumetas 1: Pipas

Los hombres que fuman: otro fetiche, otra obsesión de las mías.









lunes, 8 de noviembre de 2010

De ahora en adelante, pollas

Me meo en quien denunciara mi blog


Hace más de 3 meses desde que blogger me invitó a colocar el cartel de "Advertencia de contenido"; lo hizo de una forma muy sutil: bloqueándome la cuenta. Me jodió bastante tener que ceder y colocar esa cortinilla previa, que supone un aviso a la perversión que hay dentro de mi blog.

Que yo sepa, y que me corrija alguien si incurro en error, blogger discrimina como no aptas para todas las edades aquellas imágenes que muestran sexo explícito, de modo que una polla tiesa es considerada pornografía, mientras que un pene fláccido podría englobarse dentro de la categoría de fotos artísticas y su publicación no debería ser problemática. Por eso, hasta el momento previo a la aparición del cartel, había cuidado de que los tíos que aparecen en este blog no mostrasen su sexo erecto, es más, creo que podrían contarse con los dedos de una mano las fotos en las que se le ve el pajarito a alguno de nuestros madurotes.

Así que me hubiera gustado que se me hubiese dado una explicación por parte de Google sobre por qué se me censuró el blog. Como nadie me ha dicho nada, he de suponer que se debió a que alguien (uno, dos, varios, muchos...) consideraría no apropiados los textos que acompañan a las fotos y le dio por cliquear ahí arriba, donde dice "Informar sobre mal uso".

Y como me sentó muy mal y aún estoy cabreado (aparte de que está muy reciente la visita de SuSan a Barcelona y Santiago y su proximidad me revuelve todo), pues me apetece despotricar, hablar sin tener razón y meterme con el estúpido militante del Forro de la Familia Hipócrita que se dedicó a leer mis textos y apretó el link de denuncia, aún con la mano chorreando, impregnando el ratón con su lefa opusina, caducada, incapaz de engendrar otra cosa que no sea seres obtusos y amedrentados.


Ay, hija, desde luego, ¡cómo te has puesto! Tu reacción me parece inadecuada y, sobre todo, des-me-di-da. ¿No comprendes que tenemos que proteger a los menores de depravados como tú? Anda, reza un avemaría, si no quieres que te queme esa lengua a base de guindillas, que es lo que hacía mi abuela con resabiados como tú. ¡Jesús, Jesús!


Así que, aprovechando que ese cartel está ahí, ya no tiene mucho sentido que me rebane los sesos buscando fotos en las que a los tíos no se les vea la chorra. Si bien esto no significa que a partir de ahora me dedique a publicar pollas a diestro y siniestro, pues me apetece seguir siendo fiel a mi línea de calentar con la palabra, con la estimulación, con la insinuación, con lo que no se muestra pero que habla por sí solo.

Pues eso, que de ahora en adelante, pollas.

jueves, 7 de octubre de 2010

Lester (2 de 2)



Poco a poco el hombre rubio dejó de serlo, su pelo se volvió negro, dentro de mi cabeza, salpicado de canas blancas y tiesas, se echó unos cuantos años más encima, de repente, y ahora tenía un nombre, pero yo no me atrevía a pronunciarlo, ni siquiera me atrevía a pensar en él.


Las edades de Lulú
Almudena Grandes

martes, 5 de octubre de 2010

Lester (1 de 2)


Eres un niño malo, Lester. No deberías haberlo hecho. Eres tan cruel. Has enfadado a papá y esta vez va en serio. ¡Pobre papá! Tan joven aún, tan vigoroso, toda la vida mimando el césped, y tu lo has destrozado entero en un minuto. (...) Mírale, mírate en el espejo grande del comedor, Lester. Estoy segura de que él no hubiera querido hacerlo, pero es tan honrado, siempre tan riguroso. Te mereces los azotes, tú te los has buscado al perforar el jardín con el colador chino de la cocina para fabricar tu estúpido campo de golf.

Lo he oído comentar antes, ése será el castigo supremo. Papá te va a penetrar con el chino, Lester, te va a meter por el culo ese gran embudo de aluminio perforado y lo va a sacar goteando sangre. No te lo imaginas. Pero todo tiene su lado bueno, no creas. El chino abrirá un hueco tal que cuando papá te ataque con la polla para resarcirse siquiera mínimamente de los irreparables daños que has infringido a su pradera, ni siquiera te vas a enterar, y eso es una ventaja, te lo digo yo, que lo sé por experiencia, hermanito, querido Lester...


Las edades de Lulú
Almudena Grandes

jueves, 30 de septiembre de 2010

Piropeando


Vaya culazo, vaya manazas, vaya barriga... Mi imaginación se acelera al ritmo de los estímulos visuales que me provocan las hechuras de este encofrador. Ya me parece estar viendo su polla gorda, descapullada, descomunalmente grande, casi tan ancha como el tubo que sujetan su manazas. Mi boca no es capaz de alojar semejante cacho de carne, pero me torturo pensando que puede ser mía.

Cuando veo a los currelas exhibir sus cuerpos, inconscientes de ser objeto de las miradas más lascivas, me pongo más caliente que el pico de una plancha. Porque no saben que los miro: porque me ven pasar, nuestras miradas se cruzan y no advierten que me los estoy comiendo en silencio. Por eso a veces me entran ganas de provocarles, de ser tan básico y tan cerdo como ellos y gritarles cosas del tipo:


¡Chulo, sácate el chupa-chús, que te voy a comer hasta el chicle!



Deberían prohibir que los trabajadores fuesen por ahí emulando el anuncio de la coca-cola.




No puedes ser calvo, maduro y pecho-lobo y pretender pasar inadvertido para mí. Escupe, cerdo. Deja tu impronta de macho sobre la acera para que me quede bien claro que será lo más cerca que esté de ti.




Me da la sensación de que en cualquier momento se te van a caer los pantalones. Y me da por pensar que debajo no llevas nada; que tu polla roza la tela impregnándola de los restos de orín cada vez que vas a mear, un poco apartado, cerca de cualquier árbol. Quiero esos pantalones, deseo olerlos, llevármelos a la cara y aspirar el olor a macho.







Tampoco deberían permitirte asociarte con tu hijo y exhibir pecho y cadena de macarra. Más si sé que de esa guisa os montáis en el camión y que compartís largas horas de viaje. En los trayectos largos os turnáis conduciendo para descasar. Es complicado dormir en la parte de atrás, pero se duerme; aunque el espacio resulta muy estrecho cuando llega la noche y los dos cuerpos se tienden el uno junto al otro. Hace mucho calor, por eso las pieles quedan impregnadas con el sudor del otro cuando se rozan los brazos, cuando una piernas invade el espacio del cuerpo vecino y semidesnudo. Pero cuando esto sucede te quedas quieto y te callas como una perra; te muerdes los labios y se te pone dura sólo de pensar que esa pierna, ese brazo o esa mano pueda acercarse un poco más, subir un poco más, sólo un poco más, por favor...





¿Cuánto rato puedo estar esperando ilusamente que se raje la tela o que, como poco, sea absorbida por la raja de ese culo?


jueves, 23 de septiembre de 2010

El puto otoño


El verano se ha acabado y no me ha dado tiempo a contar ni la mitad de cosas que pretendía dejar plasmadas aquí.



El verano se ha acabado y ya sólo nos queda rememorar las piernas peludas, los pies enfundados en sandalias, los tíos buenorros en pelotas en la playa. Hay que aprovechar los últimos rayos de sol porque el puto otoño ya está aquí, cogido de la mano del jodido frío que nos hace tiritar y que nos quita las ganas de salir a la calle.





Pero no seamos alarmistas, porque en invierno también se pueden encontrar tíos interesantes paseando por la playa.



Y siempre nos quedarán las piscinas cubiertas.



¡Y cómo no!, ¡podemos retomar el gimnasio!


save

martes, 10 de agosto de 2010

Contradicción

Una mujer no sexy puede parecerlo sirviéndose de ciertas armas; un hombre no sexy es mejor que no pretenda serlo, ya que o bien raya el ridículo, o bien termina pareciendo una gatita caliente, con lo que, además de hacer el ridículo en un grado superior, me ofrece una imagen afeminada que inhibe mi libido.

Sin embargo entro en contradicción cuando contemplo estas fotos de tíos posando en la orilla del mar en actitud supuestamente sensual. De primeras no me excitan porque me recuerdan a Elizabeth Taylor en "De repente el último verano"; pero en un visionado más lento, su actitud provocadora, solícita y sumisa hace que cambie drásticamente de opinión. Estos tíos quieren que me los folle, por eso se tiran por el suelo casi a cuatro patas, por eso me ofrecen sus culos abiertos de esa forma casi desesperada.




La pelambrera nívea del pecho, el reloj como un pequeño faro en su muñeca, el culo levemente por encima del agua esperando que venga un ola y se lo refresque.




La postura perfecta para ser porculizado: mirando a Murcia, las piernas abiertas, las manos apoyadas en la arena y el ojete sediento de verga.




Este putón se ríe mientras nos enseña sus remojadas nalgas. Quizá esté esperando una tunda de azotes o una buena comida de culo previa a la clavada.




Levanta un poco ese culo. Permíteme apoyarme en tus hombros para follarte más cómodamente.





Éste es más retorcido y espera la envestida manteniendo la polla clavada en la arena. Me encienden su cadenita dorada, su piel blanca, sus cachetes cubiertos por esa pelusilla oscura.




Cómo no me voy a follar ese culo, con ese bigotazo, esa espalda peluda y esa cara de ponerse a gritar de placer. Cómo me provoca el muy cabronazo.



savesave

martes, 2 de febrero de 2010

Asfíxiame

Tírame al suelo. Quiero que te sientes sobre mí y que me tapes la cara con ese paquetazo que tienes. No te bajes los calzoncillos, me gustará oler así tu sexo, sentir en mi cara cómo el precum traspasa el algodón hasta mojarme. Quiero que me asfixies con semejante rabo. Lléname la boca de carne caliente.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Calzoncillos blancos (5/9): Paquete colgandero

Esa mano con reloj oculta imperdonablemente el paquete del señor del tatuaje. Sin embargo, lo que sí podemos apreciar son sus tremendas tetas, que se me antojan perfectas, con esos pezones pequeñitos y ese canalillo de vello oscuro que parece dividir simétricamente sus pectorales. Pero quita de ahí esa mano, hombre.
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Hum... vaya con el bultito que le asoma a este velludo durmiente, un bultito que resulta perfecto para el mordisco.
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Lástima que esta imagen carezca de la nitidez suficiente para poder apreciar el pedazo de paquete que gasta el amigo de la cocina. Por cierto, ¿os habéis parado a pensar la cantidad de cosas de esta parte de la casa con las que se podría pasar un buen rato de sexo? Se me ocurren un montón de juegos que practicar, sobre todo con los alimentos: algunos podríamos utilizarlos como dildos, para metérnoslos por el culo; otros, sobre todo los untuosos, resultan perfectos para embadurnar cualquier parte del cuerpo. Me estoy imaginando una polla cubierta de yogur, unos huevos rasurados bañados en nata líquida o un ojete sobre el que hemos dejado caer un fino pero continuo hilo de leche condensada. Hum...
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Vaya cara de bruto y de máquina folladora. Los calzoncillos le quedan perfectos, sobre todo porque le marcan ese pedazo de capullo.
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Este gordito me encanta. Menudos brazacos. ¿Será capaz de verse su propio paquete bajo esa barriguita peluda? Cómo me gustaría arrancarle esos calzoncillos, estar bajo su cuerpo y sentir sobre mi espalda, en cada envestida de su polla, el peso de su barriga chorreante de sudor.