martes, 9 de octubre de 2012

Huevos y un mirón confeso

La foto siguiente la publicaré en tamaño extra grande para que se vea bien, para enfatizar una imagen que representa una de las poses que más morbo pueden darme en un tío, dada la predilección que siento hacia los buenos cojonazos colganderos.



 

Y para qué voy a negarlo: donde tengo más oportunidades para ver esos culos con esos huevazos meciéndose a su libre albedrío es en el gimnasio, en ese momento típico consistente en que una víctima incauta se inclina para ponerse el calcetín sin ser consiente de que hay un cerdo salido que no pierde detalle de sus pelotas, ya estén calvas o cubiertas de alocado vello.











9 comentarios:

  1. ¡Wow... Conrado, qué alegría verte de nuevo por aquí!

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  2. Uich!
    Esta primera foto ha activado mis glándulas salivales, querido Conrado...!

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  3. Franco: Me alegro de verte por aquí. ¡Gracias por pasarte por mi casa!

    Un beso

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  4. ¡Ay! Aquí, de nuevo, es cuestión de equilibrio... :P

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    1. Pues, mira, respecto a las pollas me da más o menos igual, pero a los huevos no: cuanto más grandes, mejor.

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  5. hola me encanta tu bog esmuy interesante un abrazo

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    1. Gracias, Peric55. Por cierto, me encanta la foto de tu perfil...

      Un beso

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  6. me alegro que te guste, ami la tulla tambien. tambien megustaria estear en contacto contigo un abrazo

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